Daniel Ellsberg, el hombre que en 1971 ayudó a parar la guerra de Vietnam al filtrar a la prensa las capas de mentiras del gobierno estadounidense, está dedicado de tiempo completo, a alentar la revelacion no autorizada de secretos en torno a Iraq.
Parte central de su campaña es el llamado “Proyecto para Expresar la Verdad”, el cual busca apoyar a “filtradores movidos por el interés nacional”. Su meta es “cambiar las normas y prácticas que sostienen el culto a la secrecía, y deslegitimar el silencio que cobra vidas”.
La semana pasada, Ellsberg visitó Londres, donde se entrevistó con la célebre Katharine Gun, ex empleada de los servicios de inteligencia británicos y quien expuso el operativo de espionaje montado contra la ONU en las semanas previas a la invasión de Iraq.
Ellsberg, de 73 años, visitó también Dinamarca, donde actualmente se lleva a cabo el juicio contra el ex agente Frank Grevil, acusado de filtrar a la prensa material clasificado del servicio de inteligencia danés. Los documentos mostraron que Dinamarca apoyó la guerra contra Iraq sin contar con información confiable.
De acuerdo con una declaración de Ellsberg ante la corte danesa, Grevil “actuó sin egoísmo y obdeciendo su conciencia para fortalecer la democracia, la transparencia gubernamental y una seguridad nacional verdadera”.
Para Ellsberg decir la verdad al Congreso y al público no significa deslealtad. Se trata, afirma, “de la más alta lealtad que los funcionarios deben a la Constitución, al Estado de Derecho y al público soberano. Es una manera efectiva, valiente y patriótica de servir a nuestro país”.
En 1971, Ellsberg fue arrestado y acusado de filtrar al New York Times un dossier de 7,000 páginas conocido como los “Papeles del Pentágono”. Los delitos en los que incurrió ameritaban más de un siglo de cárcel, sin embargo, fue absuelto en 1973 cuando se conoció la forma en que el entonces Presidente Nixon ordenó actos de violencia contra Ellsberg y buscó influenciar el juicio.
Con todo, Ellsbserg cargó por décadas la etiqueta de “traidor” y perdió la mayor parte de los amigos con los que trabajaba dentro del Pentágono. Sólo hasta que los historiadores reevaluaron la guerra de Vietnam, Ellsberg cobró relevancia como figura respetada.
En palabras de la inglesa Katharine Gun, “Ellsberg ya no es más el ‘paria’ que era al principio. Él estaba preocupado por la pérdida de vidas de soldados americanos, asi como de civiles vietnameses. Asi que el público lo apoyaria al final, aunque esto ha tomado muchos muchos años”.