“Nuestro mensaje es claro para aquellos que buscan destruir nuestra libertad. En el West End de Londres el show continuará”.
La Sociedad del Teatro de Londres (SOLT, siglas en inglés) ilustraba con estas palabras el ánimo que imperó un día después del peor ataque terrorista sufrido en la capital británica en las últimas décadas.
La gente se subió al metro, tomó los trenes y ocupó sus asientos en los autobuses.
“El trabajo es el trabajo, no tenemos por qué pararnos”, era la respuesta en las calles. La ciudad parecía volver a una relativa normalidad, aunque era evidente el bloqueo y los retrasos en el metro, sobre todo en las líneas afectadas por los bombazos.
Las calles en torno a los lugares donde se produjeron las explosiones seguían cerradas, pero en general, la ciudad desierta de la noche anterior bullía de nuevo con turistas y gente que salía y entraba de las oficinas y comercios, y de quienes, al final del dia no dejaron de ir al pub e, incluso, al teatro.
La mayoría de las funciones en la llamada “capital mundial del teatro” habían sido canceladas el jueves. Los teatros habían cerrado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial por “motivos de seguridad”. Pero ayer las cortinas volvieron a levantarse.
“Asi como el resto de Londres, la gente del teatro no sera intimidada por el terrorismo. Ellos están absolutamente decididos a que la vida siga su curso con normalidad. Esta noche se subirán al escenario, atenderán las taquillas y recibirán a la audiencia, como siempre lo hacen. Londres es la capital mundial del teatro y lo seguirá siendo pese a las atrocidades de ayer�?, expreso Richard Pulford, Jefe Ejecutivo de la SOLT.
En el teatro St Martin’s de Covent Garden, previo al inicio de la función, los empleados compartían las experiencias del dia anterior.
“¿Dónde estabas cuando pasó?” era la pregunta obligada. Hacia las siete de la tarde comenzaron ponerse sus uniformes, seguros de que no habría asistencia, pese a que en taquilla se registraban más de 100 reservaciones.
Para sorpresa de todos, la gente llegó. La obra de Agatha Christie, “La Ratonera”, contó anoche con 186 asistentes, medio teatro ocupado.
“Es mejor salir que quedarse en casa viendo las noticias, porque son muy deprimentes”, expresaba la pareja Veronika y Bouyen en el bar del lugar, minutos antes del show.
Los managers ordenaron medidas de seguridad extra y las bolsas eran minuciosamente revisadas en la entrada.
Uno de los asistentes sonreía en la antesala. “Qué caso tiene revisar sólo un día del año, cuando todo ya pasó. Es como la policía que vemos en doble cantidad en las calles. Dentro de unas semanas ya no vamos a poner atención”, dijo.
Al concluir la función, uno de los actores principales llamó a guardar un minuto de silencio en señal de respeto a las víctimas. El gesto fue repetido en la mayoría de los teatros del centro.
Como en el “Adelphi”, uno de los mas grandes de Londres (1600 asientos), donde se disfruta cada noche el famoso musical “Chicago”.
Al final de cada una de las dos funciones de ayer, la actriz de Hollywood Brooke Shields agradeció al público “haber asisitido, sobre todo en un momento tan difícil”.
Shields, quien actúa el papel central de “Roxie Hart”, dijo al público que se vivía un espíritu de camaradería entre los actores. Pidió el minuto de silencio “para tener presentes a las víctimas de los terribles sucesos de ayer”.
A una cuadras de ahí, en el pequeño teatro “Arts”, la obra “Burlesque”, un musical pleno de striptease, atrajo anoche mas personas que el viernes anterior, según comentó José Martínez, técnico de luces.
“No sé por qué la gente quiere venir a ver Burlesque hoy, un día después de la tragedia”, expresaba Martínez con asoro.
Publicado en Reforma, México