“No siempre debes obedecer a tu gobierno”

Por Jesus Sergio Acosta

Katharine Gun
Katharine Gun

El diario The Guardian la enlista entre las mujeres más admiradas del año. Katharine Gun trabajaba en el centro de escuchas del espionaje británico cuando, en enero de 2003, filtró a la prensa información clasificada.

Su acción dañó de raíz la legitimidad de la guerra en Iraq.

¿David contra Goliat? ¿simple ingenuidad? Perdió su carrera y casi la libertad, pero en esta entrevista Gun explica por qué lo volvería a hacer.

Katharine Gun era traductora del centro de intercepción de comunicaciones de la inteligencia británica cuando, en enero de 2003, rompió el voto de secrecía y entregó al semanario The Observer información clasificada.

Se trataba de un email que exhibía la operación de espionaje lanzada contra México y otras seis representaciones diplomáticas de la ONU renuentes a dar su voto y legitimar la guerra de Iraq.

La joven de 30 años pagó con creces su acción: fue despedida de un empleo estable, arrestada, sometida a severos interrogatorios de sus superiores y a la presión de los medios británicos, sufrió periodos de intensa depresión y estuvo a punto de terminar en prisión.

No fue la única entre sus colegas que tuvo acceso a ese “memo”, pero sí la única, entre decenas de ellos, en imprimirlo, llevarlo a casa y filtrarlo, transgrediendo una de las leyes más sensibles del marco legal británico, la Ley de Secretos Oficiales.

En entrevista con DiarioMonitor, en el lobby de un hotel céntrico de esta capital, Gun explica por qué lo hizo, y por qué lo volvería hacer, pese al precio pagado: “no siempre debemos obedecer a un gobierno que no actúa movido por el interés de los ciudadanos”.

Bajo juramento

Katharine Gun entró a trabajar hace tres años en el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ), el centro de escuchas británico, como profesional traductora del mandarín al inglés. Asegura que nunca fue su intención buscar una carrera como espía, sino desarrollar sus habilidades lingüisticas.

Sin embargo, por ley, debió firmar un juramento de secrecía que deberá guardar de por vida, aunque nunca más vuelva a poner un pie en una oficina de gobierno.

“En esa clase de trabajo tienes que hacerlo. La actual Ley de Secretos Oficiales fue establecida en 1989 y cubre todo. No puedes decir nada de tu trabajo, es decir, nada. Te recomiendan no hablar de lo que haces y punto”.

En la entrevista, Gun es conciente de ese voto y hace sólo referencias generales a la actividad dentro del GCHQ. No quiere arriesgar de nuevo su libertad, sin embargo, afirma que la secrecía tuvo, en su caso, un límite ético.

“No siento necesariamente que bajo cualquier circunstancia debas siempre obedecer a tu gobierno. Es controvertido decir esto, pero hay momentos en los que el gobierno no actúa movido por el interés de la gente.

“Cuando no existe rendición de cuentas o los gobiernos no son representativos y quizá están actuando de forma ilegal, debes tomar decisiones, sea como burócrata o como ciudadano de cada dia, a partir de lo que consideres correcto o no”.

Un email explosivo

Al correo electrónico de Gun llegó, en enero de 2003, en el clímax del debate por una segunda resolución de la ONU contra Iraq, un mensaje delicado. La Agencia Nacional de Inteligencia de Estados Unidos solicitaba la ayuda de los agentes británicos para intensificar el espionaje contra los delegados “indecisos” en la sede de la ONU.

A Gun no le sorprende el hecho de que decenas de empleados de mediano y bajo rango del GCHQ hayan recibido el documento.

“Ese email llegó a mí buzón por la manera en que está organizado el GCHQ. No puedo detallar más. Pero es una organización de gobierno enorme y no muy bien organizada, por tanto, estas cosas pasan, debido a cierta falta de previsión y planeación.

“El memo era muy particular, porque se trataba de una decision del gobierno de ir a la guerra. Cuestiono si era legal que un gobierno extranjero (Estados Unidos en este caso) impusiera sus objetivos de politica exterior a nuestros servicios de inteligencia.

Lo más importante fue que buscaban subvertir a las Naciones Unidas para conseguir una guerra, lo cual es injustificable en términos internacionales”.

¿Cuál fue tu impresión al verlo publicado?

“Vi el titular en The Observer, tres semanas después de haberlo filtrado, y me causó un impacto tremendo. Estaba un poco excitada, porque pensé ‘bueno, ahora comienza el baile’. Pero sobre todo estaba muy preocupada y asustada de lo que podria pasarme a mí”.

Ocho meses en el limbo

Al día siguiente de la publicación, el lunes 3 de marzo de 2003, todos los recipientes del email en el GCHQ fueron sometidos a duros interrogatorios de seguridad. En menos de una semana, Gun admitió su responsabilidad, fue arrestada y pasó una noche bajo resguardo policiaco.

Siguieron procedimientos internos en el GCHQ hasta su eventual despido en junio. Sin embargo, el gobierno británico no presentó cargos sino hasta noviembre de 2003, culminando ocho meses de lo que era ya un limbo doloroso e interminable para Gun.

“Fue un tiempo dificil, era aburrido y frustrante y estaba muy sola. No sabía si iban a presentar cargos o los iban a retirar. El peor momento lo tuve en el verano del 2003. Fue una semana en la que no veía la luz al final del tunel, con el temor de que nunca iba a recuperar de nuevo mi vida.

Pensé en buscar terapia, pero ni siquiera eso podía hacer porque mi situación y de lo que tenía que hablar era información clasificada!”.

La reversa de Blair

El gobierno la acusó finalmente pero retiró los cargos en cuanto conoció la defensa que usaría Gun. El equipo legal de la joven argumentó que la filtración del email buscaba salvar vidas humanas y parar una guerra ilegal, argumento crítico que hubiese llevado a la corte los fundamentos de la campaña bélica.

Los abogados de Gun solicitaron conocer un documento que hasta la fecha se ha mantenido en completo secreto: la asesoría legal completa sobre la que el gobierno de Blair basó el envío de tropas británicas a Iraq. La Cámara de los Comunes recibió sólo unos párrafos, pero del resto no se sabe nada.

“Mi caso era muy simple y claro para encarcelarme. Yo admití la filtración del documento, por tanto tenían la prueba de que rompí la Ley de Secretos Oficiales. En esos puntos, a. b y c, soy culpable”.

“Pero ni siquiera tuvimos la oportunidad de presentar nuestros argumentos legales. Ellos dijeron, bueno, ya no vamos a presentar ningún cargo contra ti”.

“Hay aquí un conflicto de intereses muy claro. Fue el Procurador General el que, con su asesoría legal, validó la guerra, y estaba en manos del mismo Procurador General si me acusaban o no a mí.

“El fue una de las personas clave en llevarnos a la guerra y yo estaba luchando por un caso judicial que argumentaba que la guerra era ilegal. ¿Por qué presentaron los cargos contra mí?, ¿quién tomó al decisión de acusarme?, ¿quién tomó la decisión final de dejar caer el caso? No lo sé. Todo es muy curioso”.

¿Es tu libertad prueba de que Tony Blair aún esconde algo?

“El gran secreto es cuáles exactamente fueron los argumentos legales de la guerra. Estoy contenta de estar libre, aunque un poco frustrada. Quizás si mi caso hubiera ido a juicio entonces algo más de esto sería del dominio público, aunque tampoco habría ido por voluntad propia a la corte”.

¿Crees que eres vigilada?

“No lo sé. Es posible, si en el pasado el MI5 monitoreó a gente como Jack Straw, en su época de comunista, ¿por qué no a mí?. Pero si están haciendo eso conmigo es un enorme desperdicio de tiempo, dinero y recursos. Tomo precauciones, claro, y no entró en conversaciones sobre material altamente clasificado, pero nada más, podría caer en paranoia y eso no lleva a ningún lado”.

Derechos humanos ingleses

“Volvería a filtrar el memo, de la manera en que lo hice, pero no bajo cualquier circunstancia”, advierte Gun destacando el doble rasero con el que se aplican los derechos humanos en el Reino Unido.

“Hay personas que realmente arriegan la vida. No hubiera podido hacer lo que hice, si supiera que iba a desparecer de la noche a la mañana. Afortunadamente los ciudadanos británicos no somos detenidos sin juicio o indefinidamente sin que se nos presenten cargos, pero, debo remarcar, sólo los ciudadanos británicos. Actualmente en este pais, tenemos detenidos sin juicio y sin cargos a no británicos”.

La guerra no se detuvo, ¿qué lograste al final?

“No lo sé. Algunas personas me han dicho que la segunda resolución de la ONU se frustró en gran parte debido a ese email. Si la resolución se hubiera concretado quizá la guerra seria legal bajo el marco de la ONU, pero tendría una “legalidad” obtenida mediante el chantaje y el soborno, ¿qué precedentes se establecen asi?

“Si es verdad que el memo impidió esa resolución de la ONU, entonces fue un buen logro”

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